Por Marcos Spontón / Gerente Comercial de Machinalis
Vivimos hoy un período de bonanza comercial exportadora para algunas industrias basadas, sobre todo, en las diferencias en el tipo de cambio. La industria local de la provisión de servicios de software no parece ser la excepción. En este sentido, el Clúster Córdoba Technology viene reportando (e impulsando) sistemáticamente la mejora en los indicadores relativos a la exportación de las empresas de software cordobesas.
Ahora bien, desafortunadamente somos testigos de un pasado (y en muchos casos de un presente) que consolidó una cultura empresarial de no reinversión en el posicionamiento de productos y servicios de mayor nivel de valor agregado y complejidad. Ciertamente, si algo funciona ¿para qué cambiarlo? Pero si otras veces no funcionó ¿para qué sostenerlo? Basar nuestra ventaja competitiva en la diferencia de precios en una industria veloz y dinámica como es la de servicios de software sólo logra dejarnos a merced de variables macroeconómicas incontrolables por cada una de nuestras empresas.
Con este presente, no sólo es preocupante pensar en generar un volumen de facturación sin reinvertir las utilidades obtenidas por las ventajas coyunturales sino que también, desde el momento en que de nuestras decisiones empresariales dependen más personas que nosotros mismos y más futuros que el nuestro, es antiético sostener un modelo que se base en la falta de contemplación de variables que tienen un alto potencial de riesgo para nuestro entorno. Básicamente, de un modo encubierto, el riesgo que debería correr el empresario se diluye en el resto de los colaboradores.
Capítulo aparte merece la externalidad negativa que como derrame se extiende al resto de empresas que no se basan en este modelo de negocios, cuando, intentando penetrar mercados como el norteamericano y el europeo, encontramos ya la idea instalada de que somos primera, fundamental y casi exclusivamente “proveedores de mano de obra barata”.¿Qué alternativas hay?
Las hay de todo tipo y depende de múltiples factores cual sea la indicada. Desde nuestra perspectiva, una de las estrategias centrales para el reposicionamiento de Argentina como proveedora de desarrollos que nos sitúen como un polo tecnológico de primer nivel consiste en la utilización intensiva de los recursos de investigación propios.
El campo de la investigación está, tecnológicamente, en un lugar al cual las empresas más innovadoras accederán dentro de uno o dos años. En este sentido, si bien nuestra industria local carece del volumen de trabajadores del sector informático que en principio estaríamos necesitando, lo cierto es que existe un conjunto elevado de desarrolladores trabajando por debajo de sus capacidades (algo mortal para el crecimiento de la creatividad y para su satisfacción) en la misma medida en que existe una subutilización, con fines de ciencia aplicada, de los recursos de investigación disponibles en los diferentes claustros universitarios.
El problema es complejo. Recuerdo cuando el responsable de un grupo de Investigación me dijo “¡Veamos cómo hacemos para que no nos roben gente!” En realidad, desde nuestra perspectiva lo último que necesita una empresa que se dedica al desarrollo es tener un equipo formado por personas que desearían estar haciendo investigación pura. Y viceversa. Algunas características que se presentan a nuestros ojos: -Investigadores de primer nivel son tentados por empresas multinacionales, universidades o centros de investigación extranjeros; o aun trabajando localmente, sus papers y productos científicos son principalmente capitalizados por estos actores.
Existe una disparidad de los sueldos y recursos de investigadores puros frente a desarrolladores con igual trayectoria (a favor de éstos). Hay desarrolladores de calidad y renombre en su campo tecnológico pero que no explotan al máximo sus capacidades o sienten que no están haciendo algo de alto impacto. Las mipymes tienen restringido el acceso a un departamento de I+D compuesto por exponentes de primer nivel internacional.
Un modelo de sinergia
Integrar el dinamismo del sector corporativo con la profundidad y seriedad del sector investigativo de nuestras universidades. ¿Es esto posible? ¿Puede la investigación pura y de primer nivel argentino ir de la mano junto a los centros de desarrollo? ¿Pueden empresas argentinas incorporar soluciones de I+D de alto nivel anteriormente restrictivas a las grandes empresas multinacionales? En Machinalis creemos que crecer junto a las universidades sí es posible. Y deseable. Y esperamos que el modelo se replique. Al fin y al cabo, juntos pueden ser parte de una más fuerte cadena de valor.
Con sede en la Famaf y aprovechando la disponibilidad de equipos de investigadores de primer nivel mundial y con el objetivo de evitar la rapacidad de la industria actual en materia de recruiting, en Machinalis decidimos incorporar a nuestra cadena de valor diferentes grupos de doctorado de esta facultad (y viceversa). Éste es un modelo que, estimamos, sería de profundo impacto de consolidarse en el resto de Argentina.
Evidentemente no es la única solución para salir del encasillamiento de proveedores de mano de obra barata. Pero es un paso correcto en esa dirección.

Muy bueno Marcos. Le veo un destino muy positivo a esas sinergias, los mundos teóricos y prácticos se retroalimentan en lugar de ser silos aislados. Lo que decís es atribuible también a sectores que se benefician con el bloqueo de importaciones, los dueños no invierten porque prefieren sacarle el jugo a esa situación coyuntural y el subsidio que debería ir a parar a inversión de largo plazo va a parar a un piso en Le Parc Punta del Este. Cuando se liberen las imp., los empleados a la calle y el dueño a descansar a la parada 10 de La Brava. El agregado de valor es directamente proporcional al grado de certeza y magnitud de la monetización futura de un desembolso actual, que debe competir duramente contra embolsos de corto. La falta de claridad en cuanto a políticas de largo plazo de nuestro estado conspira contra esto e impulsa los asados de parquet correspondientes. Saludos!
Muy clara para el alcance de quien quiera leer el concepto.
Brillante la simplicidad de la exposición de una idea que suena a innovadora por ser difícil de traducir a este nivel.
Estas ideas deben surgir de organizaciones intermedias y no necesariamente del Estado, creo, y debe la universidad ser cuna de ideas de innovación, reinventarse y adaptarse a la velocidad de cambio, y saber ofrecer a la sociedad, a la industria y al propio estado el aire de innovación que allí se renueva constantemente.
Nuevamente, muy bueno!